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martes, 15 de diciembre de 2015

Inyección intramuscular

Aunque parezca que poner una inyección intramuscular es fácil no lo es; tiene su técnica específica y sus potenciales riesgos (por ejemplo, que pinchemos un nervio). Los lugares donde normalmente se administra son el deltoide(hombro), el vasto lateral(muslo): para niños menores de tres años. Dividiremos el muslo en tres partes iguales y pincharemos en el central. No obstante, el más común es el glúteo, donde trazaremos dos líneas imaginarias en horizontal y otra en vertical en un glúteo, de tal forma que formemos cuatro cuadrantes; pincharemos en el cuadrante superior-externo para evitar tocar el nervio ciático. El contacto con el nervio ciático equivaldría a un fuerte dolor durante varios días.
En cuanto a la técnica,colocaremos al paciente cómodo y le explicaremos el procedimiento de la técnica; sobre todo indicarle que será algo rápido y que necesitas que mantenga el músculo relajado e inmovilizado porque así sentirá menos dolor. A continuación desinfectaremos la zona donde vamos a pinchar con alcohol 70º (preferible usar suero salino fisiológico en caso de inyectar una vacuna). Introducir de forma decidida y rápida la aguja en la piel porque de esta manera será menos dolorosa. La dirección de la aguja es de 90º respecto de la piel. Cuando se haya insertado toda la aguja debemos aspirar tirando del émbolo para asegurarnos de no haber alcanzado un vaso sanguíneo. Si el cono de la aguja se llenase de rojo, significaría que esta en torrente sanguíneo y tendríamos que retirar la aguja 1/3 de la misma y reintroducirla hacia otra dirección. Inyectamos lentamente el líquido.Sacamos la aguja una vez terminemos. Al sacar la aguja tendremos precaución porque puede salir sangre del punto de punción a causa de la irrigación del tejido muscular. No apresurarse a limpiar la sangre, antes hay que asegurarse que hemos desechado la aguja para no pincharnos. Por último desechar material utilizado. Las agujas irán a un contenedor amarillo específico para objetos punzantes.

Las ulceras

Ha ingresado un paciente nuevo en nuestra planta. Su historia me ha llamado la atención: es un señor mayor de sesenta años aproximadamente, que estuvo tirado cinco horas sobre el lado derecho del cuerpo unas cinco horas hasta que lo encontraron. En ese lado presenta varias úlceras, en la cara, brazo, pelvis y pierna. Una úlcera es  una llaga o lesión que aparece en la piel o en el tejido de las mucosas a causa de una pérdida de sustancia y que no tiende a la cicatrización. Dependiendo del grado en el que se esté, el paciente requerirá uno u otro tratamiento para curar las úlceras y poder disminuir el dolor que estas le provocan. En este caso hablamos de úlceras de grado 1 y 2. Las del grado 1 son las que la piel está íntegra y solo se presenta la alteración de una manera superficial, la manera de tratarla será más bien preventiva: cambiaremos la postura del paciente para que la úlcera no empeore, le pondremos almohadillas o protección en la zona infectada para que se cure sola y aplicaremos una crema cicatrizante que deberá habernos recomendado un especialista. 
Cuando la úlcera de la piel se ha convertido en una ampolla o muestra una erosión superficial, hablamos de una úlcera de grado 2 y, además de aplicar el tratamiento que hemos comentado en el punto anterior, tendremos que incrementar la higiene de la zona para tenerla limpia e impedir que la herida se infecte aún más.
Con la ayuda de un suero fisiológico tendremos que limpiar la úlcera de la piel así como proceder a la aspiración de la ampolla para eliminar el techo; esto deberá hacerlo un médico para poder controlar la cantidad que se extrae del paciente y así procurar que la recuperación de la lesión sea la más adecuada.